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Lo que se percibe

La necesidad de explicarme para explicarte

Casi personal, casi biográfico, a veces imaginado.

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Sunday, November 20
Ahí se detuvo

Después de pasar una maravillosa y mágica tarde caminando por Galveston, con los pies descalzos para sentir el agua del mar y ver al sol esconderse, después de abrazarnos y besarnos en los muchos cientos de metros sin nadie más que nosotros, después de hablar sobre nuestras ideas, nuestras vidas, nuestros futuros, nuestras boberías...

Ahí se detuvo, el momento, donde una banca de concreto nos alojó frente al mar, cuyo horizonte era desdibujado por los cruceros que lentamente se alejaban de la bahía para disolverse en el negro del cielo y las muchas plataformas que se levantan sólidas y perpetuas.

Ahí se detuvo, él, para, con la mirada fija en ese horizonte, empezar a hablar de algo que yo no me hubiera atrevido en ese momento, para hablar de nosotros, y de lo que sería el día de mañana, cuando yo me volviera a despedir por tercera ocasión en seis meses.

Ahí se detuvo, mi respiración, por el temor de las palabras que vendrían, del difícil trago que es el dolor y la nostalgia, por el temor a saberme desprevenido y no saber muy bien cuales serían mis palabras.

Ahí se detuvo, la caricia de su mano, para darme un apretón fuerte, y transmitirme así la confianza de que a pesar de las palabras que fluían, todo estaría bien.

Ahí se detuvo, mi mente, para no decir nada, para no responder, para sólo escuchar y tratar a toda costa de entender, de sólo entender lo que me estaba diciendo.

Ahí se detuvo, mi corazón, por la alegría de lo escuchado, por la nostalgia del fin, por el dolor que me provocó ver el final.

Ahí se detuvo, él para hablar, yo para escuchar, el momento para nosotros, mi respiración que dejó de agitarse, mi corazón que con pocas palabras dijo adiós.

Ahí, en Galveston, con sólo el mar de testigo, se detuvo un momento de tiempo, para permitirnos, en paz y armonía, saber que estuvimos juntos, que algo grande pasó, que algo grande vivimos, que estuvimos juntos, que fuimos algo, alguien los dos, y que ahí se detenía la historia, la nuestra, la escrita en pocos días compartidos, en muchos meses acompañados de sólo sentir. Ahí se detuvo la historia de kilómetros de distancia, la historia de noches compartidas y noche separados, de algo tan cercano a lo perfecto.

Ahí se detuvo también el dolor que duele, ese que hace daño, para liberarnos, por su palabra, por mi mano.

Ahí se detuvo, en mi ojo, un lágrima que temió salir, para no darle dolor a la despedida, para cultivarla en mis adentros, como una semilla, y quizá cosechar otro día, algún día, el día en que una despedida no duela.

Because there're those times when you love, you learn and you... move on.

Gracias, el amor no se detiene, amor, gracias.

posted by: hugo at 11/20/05 23:28 | link | comments |
amor, ab

Sunday, November 06
Tarde

Era mayo, primavera, un amigo me ofreció un boleto para viajar a una pequeña isla. La idea me gustó, aunque en ese momento no tenía planeado viajar realmente. Un poco indeciso, tardé en tomar la decisión... y finalmente fui.

La isla resultó algo nuevo, llamativo y hermoso. El lugar no se parecía en nada a lo visto antes. Pero siguiendo el ritmo de los viajes pasados, no lo pude valorar correctamente. Me quedé en la fiesta, en las noches, en el desenfreno. Y me fui de ahí... no sólo por mí, el mal temporal también lo impidió.

Luego hice algunos pequeños viajes, uno de ellos un poco largo. Para cuando volví a mi ciudad, recordé aquél viaje de mayo, aquél lugar. Y quize regresar entonces. Llamé al puerto, pues no hay barcos todos los días, de hecho, no todas las semanas, a veces dicen, tardan hasta meses. Pero no me quisieron dar ninguna información por teléfono, me pidieron de ir directamente al muelle. Pensé que ahí estaría el barco listo para abordar... pero hubo algo en la voz que al otro lado del teléfono no me dio ni horarios ni precios.

Aunque algo me decía que no zarparía, mis ganas de regresar a esa isla eran grandes. Desde el día que la había dejado anduve medio pensando en ella, en lo que ahí sucedió, en porqué tuve que regresar, en los viajes que tuve... y me dí cuenta, que si existía la posibilidad de regresar, podría vivirla mejor, disfrutarla más... y no ser sólo fiesta, noche y desenfreno.

Llegué al muelle el día señalado... y me encontré con que el barco había partido. Llegué tarde. Todos habían abordado. Y quizá quien respondió el teléfono cuando llamé, le dio pena decirme que ese barco ya tenía semanas de haber zarpado, y que no habría lugar ya para mí.

El muelle estaba casi vacío. Algunos pescadores y marineros aún estaban ahí, algo distantes, algo indiferentes ante el pasajero que, por llegar tarde, ve el horizonte infinito, sin expresión, sin lágrimas, sin risas. Escuché a los lejos a un marinero decir "lástima que llegó tarde"

Entonces, pues ya en silencio me fui alejando, sin ganas de llorar, pero fingiendo una sonrisa que ni siquiera se parecía a la mía. Me dio un poco de tristeza. Vaya, sabía que existía la posibilidad de que no hubieran más barcos en la temporada. Pero quize intentarlo, porque igual hubiera valido la pena regresar a ese lugar.

Sin embargo, los únicos recuerdos de mi paso por esa isla están en mi cabeza. Sin fotos, sin cartas, sin postales... sólo las imágenes en mi cabeza... y el aprendizaje que otra forma de viajar es posible. Que otra forma de vivir los lugares es posible.

Guardando todas las dimensiones, guardaré ese viaje, en la cabeza, en el corazón, por el único gran aprendizaje que me dejó... y la nostalgia de no haber podido regresar cuando tenía ganas.

 

 

 

posted by: hugo at 11/06/05 20:15 | link | comments (2) |
cuento, nostalgia, palabras, amor, chari

Tuesday, November 01
Ironía

Intentaba hacer las cosas bien, claro, bajo mi concepción propia, es decir, aprovechando las circunstancias... en fin, eso es bastante cuestionable ya. Sin embargo, ya mentalizandome, intentaba hacer las cosas bien.

Fue curioso. Recámara, cama, compañía, poca ropa, intimidad... ¿a qué suena eso?... ¿normalmente a una muy buena noche de acción no? Pues resultó lo contrario esa noche... no por mí obvio, por sus palabras... el hecho de decir algo como "no quiero que esto sea de un acostón y ya, no quiero que sólo sea esto. Si sólo va a ser un acostón, realmente prefiero que no pase nada"

De inicio hubiera, y de hecho lo hice, intentar un poco de persuación. Sin embargo una parte profunda de mí me impidió hacerlo. Y a regaña dientes, le hice caso. Me hice caso.

Y ahora retomo contacto. Ahora que estoy más limpio que antes. Le he vuelto a llamar y más claro no pude ser "¿qué crees? tengo muchísimas ganas de verte" Es sólo eso, las ganas de reencontrarnos otra vez, porque me huele a posibilidad.

Rió nerviosamente. Supuse entonces que ya alguien debió haber llegado a su vida, y se lo pregunté. "Déjame recoger mi corazón, que se me acaba de caer"... aunque sin decir sí o no, sólo dijo "de eso mejor hablamos el sábado"... ¿se necesita respuesta?

Sin ser fatalista, pues algo pasó adentro, algo se movió... el sentimiento que provoca la ironía de la vida. Estas jugadas que al exterior no parecen tener sentido... y el interior, quizá cobrán mucho más.

Algo queda claro... que hacer las cosas bien, es algo que debo seguir intentanto. Luchar contra los enemigos que la historia ha creado, que mi cotidiano ha alimentado. Porque de verdad, ahora quiero hacer las cosas bien.

posted by: hugo at 11/01/05 22:12 | link | comments |
vida, amor, chari