La necesidad de explicarme para explicarte
Casi personal, casi biográfico, a veces imaginado.
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No es una teoría comprobada, ni siquiera en exploración, es quizá más las nuevas ideas que me llegan.
Hablaba con mi hermano hace un momento, en resúmen tiene 36 años, nunca ha tenido trabajo formal, y en promedio durante su vida ha durado dos meses en los empleos. Le pregunté en qué tipo de trabajo cree que sí duraría... no me respondió, porque nunca había pensado en eso. Entonces le empecé a decir, sobre todo, empecé a pensar...
El primer paso debe ser el conocimiento de yo interno, con sus fuerzas y debilidades, con sus aciertos y sus incoherencias... aceptarlo por duro o nefasto que pueda ser, aprender luego a convivir con él. Cuando se vive esto creo que es más factible entonces "saber" así nomás, "saber" qué quiero, qué espero, qué me gusta, qué puedo, etc.
Y luego deberá venir la estrategia para acertar en la nueva serie de decisiones que deberán tomarse. Pero si nacen del encuentro previo con el yo interno, no podrá haber demasiado error. De hecho creo que un ser humano no puede lograr mayor acierto que el profundo conocimiento y porterior convivio con su yo interno... y por ende, el exterior debe manifestarse positivamente.
Aunque de fondo, lo único es que algo me sucedió, que me ha hecho sentir mejor, y si bien mi vida no ha dado un cambio radical en el exterior, e incluso, vivo tiempos difíciles en lo económico... en mi interior siento que no sólo está bien, sino que voy en le camino correcto y me preparo para los tiempos de buenaventura.
Sin embargo no se deja. A manera de broma le digo que me haga caso ciegamente, pero no es totalmente broma. Es que en ciertos temas yo ya sé, y como puedo reconocer sus temores y dudas... puedo, creo, mostrarle un camino de salida.
No es cosa de otro mundo reconocer cuando alguien no sabe cómo expresarse, y por lo tanto elige los caminos equivocados. Es que eso ya me pasó.
Ahora hasta yo estoy sorprendido por dos cosas: entendí o percibí claramente lo que le sucedió, porque apenas ayer lo escribí y esta noche, que hemos hablado, me ha confirmado mis ideas: se cagó de miedo y no supo cómo reaccionar.
La segunda cosa que me ha sorprendido es lo irónico de la vida, cuando apenas empezabamos, una vez viéndome a los ojos me dijo "yo no quiero estar con alguien que tiene miedo" y la advertencia me aterrorizó... y me puse las pilas y sólo Dios sabe lo que ha tenido que pasar para quitarme los miedos, y sin pelos en la lengua ni temor a mordermela, puedo decir que no tengo miedo de amar ni entregarme. Lo irónico es que le tocó sentir ese miedo... y debe saber que yo tampoco quiero estar con alguien que tiene miedo.
Me siento más tranquilo, aunque aún convulsiado por la cantidad de cosas que pasaron en mi mente y los golpes a los sentimientos entre tantas preguntas. Una cosa sé de cierta, estoy dispuesto a ser paciente, a tener serenidad, apoyarle en lo que pueda y sepa. La chamba restante será bronca suya cómo la resuelve, se sacuda los miedos y decida abrirse a este nuevo mundo que es la promesa de nuestra unión.
La mente se va aclarando. Llamé a mis amigos, sin decirles que necesitaba hablar, entendieron el mensaje escondido y vinieron. Me hizo mucho bien. Gracias por eso (aunque esto ellos no lo lean).
Sí, el punto de partida es que somos muy diferentes. Y creo ahora que los papeles se invirtieron y dejo de ser yo el que tiene miedo. Quizá ahora le toca vivirlo. Aunque lejos del miedo pienso que ha pasado mucho tiempo en compañía de la soledad, y ahora que le toca compartir no sabe bien cómo se hace... y supongo que eso es de cagarse de miedo.
Hubo algunas frases que me hacen pensar esto, me dijo en el útlimo desayuno: "Te vas a terminar hartando de mí" Es muy de esas frases fatalistas, que suenan a final, entre amenaza y presagio, y me pareciera por momentos que justamente en ese sentido va labrando la vereda. Le dije que si me ponía una prueba de resistencia... dijo que no, aunque pienso lo contrario.
Igual la vida le ha dado muchos golpes, igual desde muy niño los ha ido recibiendo... y aún no sabe que otra forma es posible, que otro mundo es posible... y ahora pienso hasta donde debe existir la tolerancia y la paciencia para enseñarle el camino, o lo descubra a mi lado, porque una cosa tengo de cierta: no estoy dispuesto a perder mi esencia, mis aciertos, mis victorias, mi amor propio ni mi seguridad por alguien.
Lo siento, esta vez así será. Quiero entregar todo, sin miedo, sin exigencias... pero no por encima de mí mismo.
Finalmente llegó el viaje tan esperado, y con él, las expectativas creadas... una de ellas la promesa de devorarnos. Y sí, creí que sucedería, para mí era lo normal... poner un pie en el cuarto de hotel y comenzar a devorarnos... el primer día parecía que así sucedería. Y llegó la pasión y las ganas de comernos... bueno, siendo honesto, pienso que eran más mis ganas que las suyas. Para un primer encuentro estuvo bien eso no lo puedo negar.
Al día siguiente vinieron algunos reclamos, que según bromas no pude yo identificarlos como tal. Y llegó la tarde. El segundo encuentro. Estuvo bien... aunque apenas me tocó... sí muchos besos y mordidas... pero apenas me sentí tocado. Y por la noche eligió la otra cama, me dijo que había un lugar para mí... pero no me sentí como realmente bienvenido. Igual dijo lo contrario y yo me quize llevar al drama de quedarme en la otra cama. Es que así lo hice. Por la mañana vino hacia mí... pero con abrazos suaves y esporádicos.
La tercera noche otra vez juntos, pero separados. Se había enfermado por la tarde, algo que comió, así que yo estaba advertido que no habría nada esa noche. Y así fue. Algunos besos de mi parte en su frente en señal de solidaridad por su malestar. Y por la mañana se cambió de cama. Y aproveché mejor para ver algunas películas hasta que despertó.
Y nos regresamos. Y ya estoy en casa. Me siento muy conflictuado por dentro. Entre las emociones que me provoca y esto que acaba de pasar. Entiendo su frialdad en las calles, la distancia que pone, entiendo porque somos diferentes. Pero es el momento de la intimidad que no entiendo. No logro entender su desgana por devorarme. Es como si no le provocara. Y siento entonces que yo soy un enfermo de lujuría sin salida. Y sé que no es así... es que después de poco más de un mes... ¿no moría de ganas de devorarnos enteramente?
Desde mi punto de vista, esto de la intimidad fue nulo. Catástrofe. Caos. Y no sé que pensar. Apenas y pude abordar el tema durante el desayuno. Como que teom que yo esté mal y esté viendo todo equivocado. Sé y sabía que somos como polos opuestos, que esta relación me requeríria mucha paciencia y serenidad. Pero esto que sucedió está como por encima de mí, de mi entendimiento.
¿Será que de plano yo estoy muy vivido en esto del sexo? Pues según yo normal. Me encanta el sexo, pero más aún, la experiencia íntima con alguien a quien se quiere. Quizá lo ve diferente a mí, y está más allá de la experiencia física y vive plenamente la experiencia emocional... pero de verdad, es que esto es el inicio y me cuesta entender que sea así.
No tengo ni puta de qué hacer, ni qué pensar, ni qué sentir. Bueno, los sentimientos son claros... es que algo sucedió que no entiendo. Y me siento tan confundido.
Para entender la dimensión real de la palabra tranquilidad en mi vida, debería hablar de mi pasado entero, de las situaciones que pasé, de todo aquello que me marcó, pero esencialmente de la soledad, del abandono con el que crecí. En parte cierto, en parte adjudicado, pero así fue, y no hay marcha atrás para cambiar esa historia que me conté. Y crecí en medio de una enorme soledad, sin nadie en quien apoyarme ni en quien confiar. Y cuando se crece así, nace el miedo, la incertidumbre, la angustia, etc.
Y creciendo así, así viví: lleno de miedos que me impidieron vivir la vida al 100%. Y mi búsqueda fue larga, porque en el fondo, no de forma conciente sabía que otra vida era posible, sabía o imaginaba que existía la posibilidad de vivir sin miedo, sin angustias, sin incertidumbres.
Finalmente lo he encontrado. Fue la experiencia más maravillosa. Fueron muchas horas, pero el resultado apenas se manifestó por unos segundos en mi cabeza, en mi mente, resumido en una imagen, donde estaba yo solo sentado en una banca, sin edad, sin razgos casi, y aunque solo sentí una compañía... y después tranquilidad.
Tranquilidad de saber que más nunca estaré solo, que alguien ya me acompaña y con eso tengo para empezar a vencer mis miedos, para aniquilar la angustia y la incertidumbre.
Quisiera compartir con todos lo que yo encontré, y decirles que hay una forma para dejar de sufrir... sólo debe dejarse guiar.