La necesidad de explicarme para explicarte
Casi personal, casi biográfico, a veces imaginado.
today
August 2008
July 2008
June 2008
May 2008
April 2008
February 2008
January 2008
December 2007
November 2007
October 2007
September 2007
August 2007
July 2007
June 2007
May 2007
March 2007
December 2006
November 2006
October 2006
August 2006
July 2006
June 2006
May 2006
April 2006
March 2006
February 2006
January 2006
December 2005
November 2005
October 2005
September 2005
August 2005
July 2005
June 2005
May 2005
April 2005
March 2005
February 2005
January 2005
December 2004
November 2004
October 2004
September 2004
August 2004
May 2004
February 2004
January 2004
December 2003
November 2003
October 2003
ab
ex
ju
amigos
amor
angustia
chari
cuento
cyan
esperanza
familia
ilegal
juvie
miedo
noches
nostalgia
palabras
pasado
paz
peque
rayito
recor
sal
solitude
sombra
sonrisas
u
vida
visited *loading* times
A diferencia de la mayoría de los días en estos tiempos, hoy desperté acompañado.
Me encanta despertar acompañado, abrir los ojos y saber que no he pasado la noche solo, saber que hubo alguien a quien busqué durante el sueño, y que al despertar aún busca mi cuerpo, mi caricia. Darse cuenta que no tiene prisa por irse, ni deja promesas que no cumplirá. Verle ahí y reconocerle.
No sólo sé su nombre, no sólo sé su cuerpo, no sólo sé sus gustos y lo que le prende, sé que le gusta dormir un poco más que yo, que cuando despierto se acurruca en mi espacio y duerme un poco más.
Hace algunos años fuimos. Así, fuimos dos, éramos juntos. De esos que se detienen un momento para platicar, para aclarar, para definir los términos... sí, decidimos que seríamos dos, comprometidos, fieles, compartiendo el sueño que era entonces el futuro.
Pero el futuro no fue como soñamos ni como alguna vez lo planeamos. Todo cambió hace un par de años, la noche que volvimos a detenernos para platicar, aclarar que era mejor no seguir, que nos estábamos haciendo daño, que eran ya muchos los enojos y las peleas, que era mucha ya la intolerancia, la incapacidad de comprendernos... que nos habíamos distanciado de aquélla primera plática, que el amor no bastaba para mantenernos unidos, que el amor no bastaba para mantener el compromiso y la fidelidad acordada. Que ya no eramos juntos en la idea del futuro de antaño.
Y sí, el futuro, que es hoy presente, no es como lo pensamos ni planeamos ni soñamos mucho menos imaginado.
Desde hace alguno meses, desde que estoy solo, a veces llega por la noche sin aviso, otras me llama para pedirme compañía, algunas lo hago yo... no nos hemos detenido para platicar nada... sólo así, un acuerdo sin palabras que no sabemos bien que significa para el otro. Lo cierto para mí es que por al menos 9 horas me olvido de mi soledad, olvido que ando esperando volver a enamorarme, porque quiero saber que aún puedo sentir, me olvido que me angustia el futuro y que vivo agobiado y martirizado por una sola pregunta que no puedo responder. Es como cuando abro un libro y me pierdo en él. Así son las noches juntos. La pasión desbordada y acumulada de las noches solos. El extásis de sabernos, de querernos, de reconocernos y acompañarnos en nuestras soledades, en nuestros vacíos.
Y como en la mayoría de los días en estos tiempos, hoy desperté tan solo.
Falta aún casi dos meses para festejar mi cumpleaños. Nadie entiende porque mi obsesión por realizar algo más que una simple fiesta. Es que quiero un lugar grande donde pueda pasar un fin de semana con mis amigos, quiero ofrecer eso. Y quiero que sea un evento que todos recuerden, pero nadie me entiende porqué.
Debería de explicarles que no es mi cumpleaños 2?. Es mi cumpleaños 10. Es que todo empezó realmente hace 10 años, no hace 2? que nací. Para bien y para mal todo empezó hace 10 años, el día de la decisión que cambió mi vida entera. Me hizo perderme largo tiempo, pero también me hizo definirme. Eso nadie lo sabe, deberían algunos, pero quizá no lo ven así.
Así, 10 años después, siento que vuelvo a nacer, porque sí debo reconocer que he perdido mucho tiempo, muchos años han pasado así, pasado, sin que nada pase en realidad. Duele reconocer que pocas historias existieron en realidad, ni los amores, ni los engaños, ni las traiciones, ni los logros, ni los fracasos, ni casi nada.
Y es por eso que me importa tanto un gran evento, porque si bien no hay fechas ni horas para señalar cuando algo cambia, simbólicamente quiero hacerlo ese día, rodeado de mi gente, la gente de ahora, la que lleva un tiempo, la que espero esté mucho tiempo. Renacer y ellos como testigos.
Es que cada semana que va pasando una nueva sesión, me voy quedando con menos armas, es decir, ya es más difícil no ver lo que realmente sucede, ya no puedo como antes, esconderme tan fácil en las horas que añoro y lloro a quien se fue, ya me cuesta quedarme inactivo... es quizá sólo la idea que sí existe una persona por ahí, con la cual no me da pena ni miedo decir tal cual las cosas andan en mi cabeza... y de verdad que algunas son de pena!
Sí, a veces lo odio porque cada semana me ha ayudado a encontrar otro camino, no es algo que haga él, eso lo sé, he sido yo... pero es que con él no me da pena nada, es tan fácil todo decir y saber que no juzga... a veces pienso, cuando estoy ahí hable y hable de estupideces o cosas menos estúpidas "¿qué pensara de mí?" es como inevitable la pregunta... es que uno sabe mayoritariamente que piensa la gente de uno mismo.
Sí, a veces lo quisiera odiar, pero ya viene la siguiente sesión, y tengo ganas de ir.