La necesidad de explicarme para explicarte
Casi personal, casi biográfico, a veces imaginado.
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Al final del día sólo espero poder recobrar algo de lo perdido: la capacidad de volver a creer.
Sí, ahora estoy mejor, como se lo dije, pero no es tarea fácil. Creo que después de todo y todos, uno no se recupera del todo. Hay tanto que pintar en la casa. es tarea solitaria, no hay quien pueda hacerlo por uno.
Es difícil decir que me siento bien, aún triste, pero sí sé que me siento mejor hoy. Al menos en la balanza de las horas cotidianas los momentos de alegría o esperanza son los más. Es que hoy me explico mejor mi historia. Sé que habrá alguien que entenderá, podré entonces explicarme para explicarle.
Creo que hoy ha llegado mi turno, hoy es el momento para irme. Hoy ya puedo hacerlo.
Tengo que agrader que hayas dicho sí cuando te pregunté: ¿dime si tú ya te fuiste?. Para luego decirme ya no quiero que me esperes, ni quiero que sufras ya por mí. Quiero agradecer porque hoy pude soltar el amarre que durante cinco meses me había tenido atado a la esperanza de tu regreso. Hoy sé, porque dijiste sí viéndome a los ojos, que ya te fuiste, y que no tengo nada más que esperar y puedo irme.
Ya no hay necesidad de buscar más respuestas a la cadena infinita de preguntas que me he formulado desde aquél 9 de mayo. Hoy ya no quiero saber cómo pasó en ti. Después de todo, sí entiendo que no se quiera estar cuando algo falta, sin que podamos definir ese algo, pero se siente, porque el amor sí se siente. Es ese algo. Ya ves, siempre sí se puede definir.
Ya no hay culpas que repartir, errores que enmendar, carencias que procurar. Ya no hay espera.
Ya no hay lluvia que pueda convertir en nieve para regalartela. Ya no hay caricias que pueda inventar para dártelas. Ya hay todo en mí para no dártelo, para curarlo, para cuidarlo, para mantenerlo y ojalá fuera barro, porque así podría hacer la pieza más bella esta noche... esta noche donde mi tristeza es tan profunda. Y ya no hay luna que se despedace sobre mi desvelo, no hay lluvia que evoque lágrimas, porque en este momento, ya ni lágrimas hay.
Hoy me doy cuenta que no hubieran bastado unos días para entender que te ibas. Bastaba una palabra, tu mirada fija en mís ojos y la total certidumbre al decir sí. Hoy ya entiendo que te fuiste, hoy ya sé que los días sin ti sumarán meses, y años y luego mi vida...
pero ya no estaré esperando, porque hoy es el momento de irme.