La necesidad de explicarme para explicarte
Casi personal, casi biográfico, a veces imaginado.
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Para curarme de ti...
... Creí que bastarían unos días, pero estos ya suman meses, y aún te recuerdo y aún duele.
Es que no tuve aviso, después ni tiempo. Y sí la conciencia hubiera hecho acto de presencia, hubiera pedido unos días más, que no te fueras así tan rápido. Para darte toda la pasión que podrías encontrar en los otros hombres; para darte todos los besos que se pueden dar antes de que sangren los labios; para verte con tanta fuerza e insistencia como se puede ver el féretro de tu madre antes de ser enterrado, para plagiar todas las canciones de amor y escribir una sola que lleve por título tu nombre y por melodía tu imagen; para encerrarte en mis brazos como si fueras un criminal en la cárcel; para hartarte y colmarte de amor así después no tendrías más antojo ni ganas de amar; para darte mi tiempo como si fueras el amante que perdí en la adolescencia y encontré después; para cuidarte como si fueras un bebé nacido prematuro; para decirte al oído todos los te amo que se han pronunciado en el tiempo; para tocar todo tu cuerpo hasta aprenderlo y dibujar el mapa con la pura memoria... para volver a 北京 y regalarte la nieve.
Unos días habrían bastado, no para hacer nada de esto, que nada vale al final, pero sí al menos para entender que te ibas y saber que los días sin ti sumarían meses, y años y luego mi vida.
Un año después, busco un poema.
Sí hay un sentimiento de arrepentimiento, es que aposté al caballo equivicado y dejó la carrera. Hoy se ha enamorado, y me hace feliz, y envidia también, de aquél que sí logro reconocer en él lo que yo no me atreví a tomar.
Hoy pienso que me hubiera gustado, pero no fue así. Lo que fue me hace bien, porque finalmente lo tengo y creo que lo tendré mucho tiempo más. Estaré mejor, y podré darle en otras formas todo lo que soy.
Estoy buscando un poema de Jaime Sabines para esta ocasión, pero no lo encuentro.
Quizá sí han sido 365 días de espera, de deseo, de entendimiento, de explicación.
Anoche hubo un empiezo, pues el deseo vio cumplidas sus ansias, la explicación logró el entendimiento de lo sucedido... y nos (re)encontramos, nos (re)conocimos.
Y un año después pude decir "te quiero"... porque es lo que siento.
Quize llamar a un amigo para preguntarle: ¿cómo se tienen agallas?
Pero no le llamé.
O hace años. No he llevado la cuenta realmente. Pero hace un buen tiempo dejé de pensar en un rumbo, y empecé a pensar en irme. Y aunque me fui muchas veces, nunca lo hice realmente, ni para siempre. Y después dejé de pensar en crear un rumbo, y seguí pensando en irme. Pero me dejé de ir, y mantenía la idea de irme un día, y vivir así, lléndome, partiéndo, no quedándome ni permaneciendo.
Hoy me doy cuenta que tengo tantas oportunidades para irme, que sólo eso llega a mi vida, y si antes las hubiera tomado, hoy no quiero. No sé si hoy pueda hacer el rumbo, pero creo que puedo empezar a buscarlo; sólo si hoy decido no irme, decido vivir quedándome.
El camino de inicio no es atractivo, de hecho da un poco de miedo, pero existe un marinero por ahí que quiere ver llegar la noche y no ver el puerto vacío; también hay un poeta, que no solo quiere escribir poemas de dolor; también hay un hombre que no quiere vivir en la incertidumbre cotidiana y el miedo al futuro; y luego estoy yo, que en nombre de todos voy decidiendo.
Je lui avait promis le ciel au dessus de nos couches, je luis avait promis des jours des larmes et des joies, je lui avait promis mes bras, mes mains, mes yeux, juste pour lui rendre heureux, juste pour croire encore et ne pas perdre l'espoir. J'étais tout prêt pour y croire encore.
C'était cela ma promesse.
Mais lui, il n'avait rien dans son passé pour comprendre cela, il ne savais pas des douleurs, de mensongnes, de solitude. Moi, j'étais sa premiére fois, dont il ne savait pas ce qui signifie essayer pour voir, et puis croire.
Il n'a pas accepté ma promesse. Il est parti, sans beaucoup dire. Il ne savait pas la promesse dont je lui avais fait. Ma promesse n'était pas pour une nuit ou quelques heures, ma promesse était celle de ma vie, de sa vie, de nos vies.
Peut-être un jour il comprendra, que pas tout les jours l'on fait une promesse parail. Peut-être un jour, s'il s'en souviens, il comprendra que je lui avais fait une promesse... et le regret de ne pas avoir su comprendre... et alors, il fera une promesse, à quelqu'un... et j'espère que l'autre lui accepte sa promesse.
Aujourd'hui, je veux juste pouvoir tout reconstruire, et peut-être faire cette promesse encore. Je tant besoin d'y croire encore.